02 octubre, 2011

- Moscas

Las respuestas no están en los libros...  ni siquiera están escritas, todavía.
Creí que la solución era dormir eternamente, pero me he desvelado.
Y aquí estoy ahora, sacándolo todo como una purga. Vomitándolo al exterior con fuerza, con dolor incluso.
Revisarlo? Para qué? Eso sería cómo obsevar tu propia mierda.
Un acto demasiado narcisista. No me interesa el preciosismo. Solo quiero sacarlo fuera.
Me basta con escuchar a mi cuerpo: me habla.
Tu cuerpo también me hablaba. Solo que ahora no entiendo nada de lo que dice, porque sigues en tu empeño por convertirnos en lo que no somos.
Soy una buena persona. A veces yo misma me encargo de castigarme por eso. Entiéndelo: quiero entrar en el juego por el mismo motivo por el que tú entras en mis sueños. Y yo se que debe haber una manzana podrida en algún lugar del cesto. Siempre lo supe. Eso explicaría la constante aparición de moscas. Moscas muertas. Debí haber adivinado cómo serías conmigo después de ver lo que hacías con tus moscas.
Estoy buscando horizontes nuevos. Horizontes dónde no estés. Y dónde tú no puedas llegar, ni yo soñarte.