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26 mayo, 2011

- In(con)cluso

Por procurarte lo mejor,
Perdiste lo mejor.
Y el vacío que quedó,
Se me llena.

Flores de un día,
Flores de mayo
Ahora duermen
En mis brazos.

...Y aún así, siento pena.
Incluso cuando sueño
Y tú estás dentro,
Inconcluso, como muerto.

26 febrero, 2008

- FABRICANTE DE SUEÑOS


Llevándome en tu bolsa, de quimeras y conjuros, de bigotes de gato, polvo de estrellas, cuarzos y pelos de rana, me muestras lugares donde la mente ancla en puertos de lejanas ciudades, al oriente de esta galaxia.
Con un leve soplo esparces minúsculas moléculas que llegarán a otros mundos donde solo se puede viajar de la mano de Morfeo, donde únicamente se puede acceder cerrando los ojos con fuerza, hasta ponerlos en blanco.
Eyaculas de colores las estrellas, y pones en su lugar a cada una de ellas. Masticas unos cuantos planetas muertos de árida superficie, y de entre los dientes sacas algunas lunas inquietas.
Tratas de explicarme, con sublime elocuencia, los secretos del universo con el lenguaje de los perros.
Y tu piel me habla de otros Soles, otros vectores espaciales, otros mitos de héroes jamás conocidos.
Traes hasta mí los ritmos ancestrales de rituales que hace millones de años practicas. Con tus manos rajadas de tanto tiempo, pero sin las lineas de la vida. Tus palmas son lisas como un mármol, pero cálidas como una chispa. Callas y sonries ante mi asombro.
Me muestras el futuro... tanta eternidad acumulada en un solo segundo encerrado en una jaula de espejos, que sólo reflejan toneladas de vacío.
Como hambrienta que soy en el País de las Ideas, me abrazo a ti como a un sauce. Quiero saber tantas cosas! Sentir lo inesperado... Quiero morderte, llevarme una parte de tí! Entender todo este caótico orden...
Tus ojos de Fauno, me hablan de la vida mística. Y yo, ignorante, pretendo acompañarte en un viaje tan enajenado, deliciosamente extasiante...
Decides complacerme, saciar mi voluntad, transformarme en Luz, perpétua luz estelar....
Pero cuando despierto una vez más... sólo he vuelto a manchar las sábanas con mis sueños...
Y en la mano, un puñado de flores cósmicas y un pedacito de tu corteza.

10 enero, 2008

-EL ESPEJO OJEPSE LE

Esa tarde estubimos hablando largo y tendido.
A mi me poseía una terrible melancolía. Todo me parecía, a la luz de la enorme resaca de la noche anterior, abstracto y complicado. No poseía la fuerza suficiente para encarar el problema que aturdía mi cabeza revuelta.
Después de diseccionar el tema por varias partes, de cortar y pegar, de amputar y tomarnos varios cafés, mi amigo me cogió de la mano. Me levantó del sofá de un enérgico tirón y sin darme tiempo a reaccionar me llevó frente al espejo. Ése que tiempo atrás habíamos recogido de la basura y que yo misma había reinventado, cuando aún tenía ilusión por cambiar algunas cosas.
No entendía nada de lo que estaba pasando, pero le seguí el juego...
-Bien, ahora quiero que te mires en él. -Dijo firmemente.
-Vale... ya está!- contesté sorprendida después de observarme un instante.
-¿Y ya te miraste bien?
-Sí.
-Dime... ¿qué ves?
En este punto de la conversación me sentía desconcertada. He hablado con muchas personas a lo largo de mi vida. He valorado opiniones varias y he tenido la suerte de profundizar en algunas mentes que, abiertas, se dejaban conocer de tanto en tanto, y poco a poco. Como las cosas buenas de esta vida. Pero jamás me había encontrado frente a un acertijo de mí misma. Ni tampoco nunca me habian mostrado tan claramente lo que pensaban como ese día lo hizo mi amigo. Nunca un consejo tan desinteresado, sincero y acertado.
Dudé un poco ante la respuesta que iba a formular, pero decidí hablar rotundo y sin rodeos sobre el reflejo que se me ofrecía en aquel instante de mí misma. No me importaba decepcionarle con mi respuesta, pues sabía que no dejaría de quererme por eso.
A esas horas de la tarde, sucia, desgreñada, nauseabunda, con exceso de nico y cafeína por mis venas y sin haber probado bocado en todo el día, no pude más que ser sincera. Y aún atónita ante la pregunta que él me planteaba respondí:
-Pues veo una chica, pálida y ojerosa. Con el cabello mal cortado y los ojos tristes. Eso es lo que yo veo.

Mi amigo se colocó trás de mí (me saca una media cabeza). Posó sus manos en mis hombros, con suavidad, para no romperme del todo. Y así, frente al espejo, me miró directamente a los ojos, y con su sonrisa de sabio me dijo:
-No. Mírate bien. Tienes frente a tí a la única persona que puede hacer realidad todos tus sueños.

                                                                    -Para Pol...
                                                                                      Gracias =)