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12 febrero, 2011

- Al maR!

Amarillo-ocre-azulmarino-cyan-turquesa...etc.



(...)"Així doncs si un dia vens i passes per aquí,
i sí malgrat la feina trobem un matí,
no em perdonaria mai, no podria assumir,
no agafar-te amb la moto i que no fessim camí,
molt lluny d’aquí, a l’altra banda del món,
hi ha un xiringuito amb quatre pins al fons,
tu i jo asseguts a la barra d’un bar,
sona bona música i som davant del mar."

(-"Al mar"- de Manel)

23 mayo, 2010

- Faltas

Puedo vivir con mis errores, tan variados y prolíferos...
aprender de ellos, o quizá repetirlos en cuanto tenga ocasión.
Puedo tirar de esta cuerda hasta que se rompa
o utilizarla como salvavidas en cualquier momento.
Solo hay que hacerle algún que otro arreglo. 
Bastaría con descansar mis párpados en tu hombro.
Y luego subiré esa montaña,
mientras inventamos las canciones que acarician nuestros dedos.
Surgirán obstáculos, pero obtendremos resultados.
Caminaré hacia el mar en silencio, pues elijo la inocencia de estar callada,
de no turbar con palabras este hermoso momento.
Y es que puede faltarme el aire
pero si me faltas tú, mi amor, me muero.
 Me muero de sed y hambre.
Y no quiero.

09 enero, 2008

-UN RECUERDO LEJANO


Crecí en una generación donde los coches llevaban fotos de la familia en el guardabarros, con esos imanes donde decía: "No corras mucho papá".
Ahora el altar se le tiene a la tecnología. El que no lleva un GPS lleva el Mp3 como si fuese un santo al que adorar... No es que esté en contra, es que me preocupa ver como han cambiado los valores en tan poco tiempo.
Cuando era una niña, jugábamos en el descampado de al lado. Todos los bloques tenian un solar con piedras y flores, ése era nuestro campo de juego. Ahora los niños juegan en casa, pegados a sus X-box y a sus PSP... es horrible... ya no tienen donde jugar, sinó es un "pippo park". Todo son edificios, como gigantes cadáveres de piedra que lo ocupan todo.
En estos momentos, en los que nada importa nada, se que hubiese dado mi vida por la de un perro.
En tiempos en los que el silencio asusta, siempre queremos escuchar el run-rún de fondo, donde siempre se nos quiere vender algo. Un artilugio inútil, una canción desesperada en politono. El caso es no oir el extraño silencio cultivado entre montañas. Porque nos da miedo. Nos da miedo afrontar que somos seres naturales, que nosotros a diferencia de todas esas toneladas de tecnología que compramos y después deshechamos sin contemplaciones, somos humanos sin certificado de garantía. Nos da miedo, porque nuestros oidos están acostumbrados ya a dormirse con la televisión puesta.
El silencio. Bendito silencio. De la soledad de un bosque. Del arrullo de un río. Sólo el silencio de los insectos caminando entre las plantas, los animales buscando cobijo. El sonido de las gotas de lluvia al golpear el paraguas, del viento en la ventana. El murmullo de las olas, de los rayos silenciosos del Sol. De la bruma de la mañana, de la claridad de la luna. El susurro de unos pensamientos, que se arrastran por nuestro tecnológico siglo... Que nos acerca tanto, que nos aleja tanto... los unos de los otros. De lo que alguna vez fuimos.