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21 enero, 2011

- Arder

SIDONIE- "El Incendio"

Tú no sabes bien porqué
a pesar del frío mueres de calor
en esta habitación no se puede respirar
abres la ventana es mucho peor
hay fuego en el balcón.

Arden, arden los muros y los tejados
arden las sombras de tu pasado
arden en llamas nuestros abrazos.
Arden, arden los mares y los desiertos
arde la culpa de nuestro deseo
y las palabras que llevan veneno

Porque esto es el incendio
Esto es el incendio
somos un incendio sin control

Aunque eches a correr
incluso lo que piensas es abrasador
como la luz del sol
ya no quieres escapar
te gusta ver el humo en cada rincón

Arden, arden los mares y los desiertos
arde la culpa de nuestro deseo
y las palabras que llevan veneno
y el brillo pecador

Porque esto es el incendio
Esto es el incendio
somos un incendio sin control

Porque esto es el incendio
Esto es el incendio
somos un incendio sin control



22 noviembre, 2007

- DE MI INTERIOR




Susurros que pasan inadvertidos
menos para el alma.
Paso tenue, por caminos torcidos...
Mientras tú huyes,
yo me escondo.

Fuimos corredores apresurosos,
y esparcimos corridas en las paredes.
Tus ojos clavados en mi cuello,
tenso y erguido y yerto,
como esa parte tuya que me atraviesa,
en la curva temblorosa
de mi lubricidad honda.

No te veo pero te siento,
como me envuelves orgulloso.
Crees que me posees
porque me atrapas, me inmovilizas...
Y así, paralizada, me aprietas
tan fuerte que me duele.

Palabras que mojan labios
cortados ya de gritar.
Tiritan los blancos amuletos
que llenan la boca,
cuando a base de golpes
pronuncian en la linde del terror
sílabas sin sentido
que caen gota a gota
exprimiendo el espíritu.

Lúbrica desgracia,
resbaladizo sendero.
Deshago los sentimientos
para volver a empezar,
desgarrada esta vez
por la indiferencia desleal.

Luciérnaga Nocturna,
Perra de la Luna,
alumbradero indigno,
desertor luctuoso.
Moho de pasado
que absorbe de esta boca
lo que no deja deslizar ya suavemente
hasta unos pies desnudos.
Besos.
Muérdeme estos labios en suspenso...
Que yo untaré y surcaré
tu surtidor deslenguado,
tu fuente de arrebatos.

Íntima desdicha
que eclipsa la grandeza,
alabada y relamida.
Con el viejo tocadiscos empolvado,
con las gotas de sudor maestras.
Con el alma rebelde...
tintura de unos sueños ya usados.

Dulce ventura,
yugo de mi vida,
tímida llovizna
que ahueca quejidos resumidos
en soplos de cabellos trenzados.
Rizos enrredados como sortijas
en unos dedos urgentes,
los tuyos.

Macilento está el último
de tanto esperar la vacante.
Amparo del vulgar,
serenidad del circunspecto.

Fértil el destino, blanca mañana.
¡Qué despierten mis instintos
y sentidos cada día,
dormidos en la llantera
de unos ojos hinchados!

Mientras, ajeno a todo,
en tu fábrica de sueños,
resuelto, valiente y obsceno,
inventas presagiar la manera
de volver a morder pronto.

Claridad lunar, manto de estrellas.
Revueltas sábanas,
húmeda almohada,
manos al aire,
pies de tierra y raices.

Alma guerrera
y cuerpo esclavo
de este circo que es la vida.

Susurros a media noche,
palabras que acarician,
que desgarran paso a paso mi camino.
Con pies descalzos y alma desnuda voy...