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27 agosto, 2010

- Re:






XXXIX


El misterio de las cosas, ¿dónde está?
¿Dónde está él que no aparece
por lo menos para mostrarnos que es misterio?
¿Qué sabe el río y que sabe el árbol?
Y yo, que no soy más que ellos, ¿qué sé de eso?
Siempre que miro las cosas y pienso en lo que los
.....hombres piensan de ellas,
río como un riacho que suena fresco en una piedra.


Porque el único sentido oculto de las cosas
es no tener ningún sentido oculto.
es más extraño que todas las extrañezas
y que los sueños de todos los poetas
y los pensamientos de todos los filósofos
que las cosas sean realmente lo que parecen ser
y no haya nada que comprender.

Sí, he aquí lo que mis sentidos aprendieron solos:
Las cosas no tienen significación: tienen existencia.
Las cosas son el único sentido oculto de las cosas.

Cuando la hierba crezca encima de mi sepultura.
sea ésa la señal para que me olviden del todo.
La naturaleza nunca se acuerda, y por eso es bella.
Y si tuvieran la necesidad enfermiza de “interpretar”
la hierba verde sobre mi sepultura,
digan que continúo para verdecer y ser natural.

-Fernando Pessoa-

02 enero, 2009

- El ser




Somos cuerpos errantes, seres sin destino que vagan. Brillos del cemento en las noches mojadas. Somos el secreto jamás contado. La hierba verde que ellos pisaron. El coraje de los guerreros que se extinguieron. La ignorancia de los que devastaron tu tierra. La llama de tu candil en el atardecer perdido de tus sueños. Somos sueños, dormidos y despiertos. Y el verso del poeta que voló hasta tus manos. La historia entrecortada por un hilo telefónico. Los arañazos en tu espalda. Las migajas de la mesa. La baba de las abejas.

Somos la mentira de tus padres. La verdad de tus hijos. Los ojos que nunca se abrieron paso en tu corazón solitario. La rabia de los perros. Las balas perdidas. El río donde flotan tus deseos. La cazuela donde se cocina tu futuro. El misterio de unas manos que guardan algo. El por qué de todos los peros. El fuego que derritió tus dedos. El sudor que quedó impregnado en tu cama. La apariencia siempre bien lavada, y enjuagada, y escurrida y secada...

Somos el animal que se oculta en el bosque de tu cuerpo. La llamada de tu amigo. Un silbido.

El suspiro de la doncella en su torre de marfil. Las liendres en tu cabello cardado. La peste de tu aliento. La maldad de los humanos. La inconsciencia de tus acciones. El orgullo de tu patria. El camisón que rasgaste. El regalo que te quedaste. La comisura de tus labios... El tiempo de tu reloj cuando éste se paró. Las putas más putas del puerto. El puto dinero. El misil que te aniquiló. Todos los animales muertos. La polilla de tu armario. La resina de un árbol.

Las flores en tu tumba. La importancia del equilibrio. El cáncer de tu bolsillo. La enfermedad de tu alma. El caos de la nada. Los amantes suicidas. El nombre en la arena que la ola se lleva. Todo lo bueno y todo lo malo. El agujero en tu vaso. Un cuaderno sin tapas. La mala sangre de la raza.

Somos los que estamos cerca. Lo importante. Lo intrascendente. Un olvido. Los que llevamos corbata. Los hematomas en tu cara. La bocanada de humo de sus puros. Un trago de bourbon. Los que no cruzamos el puente. Los que, a veces, miramos de frente. Somos el martillo y el clavo. Una triste linea de un poema suelto. La marioneta de tu espectáculo. Un tren sin un destino. Somos una caja de zapatos llena de recuerdos. Los muertos de hambre. Los que cuentan las horas. Somos los que se comen las sobras.